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lunes, 19 de diciembre de 2016

DE LA ESTUPIDEZ A LA LOCURA



Autor: Umberto Eco


«Cuando yo era joven, había una diferencia importante entre ser famosos y estar en boca de todos. La mayoría querían ser famosos por ser el mejor deportista o la mejor bailarina, pero a nadie le gustaba estar en boca de todos por ser el cornudo del pueblo o una puta de poca monta# en el futuro esta diferencia ya no existirá: con tal de que alguien nos mire y hable de nosotros, estaremos dispuestos a todo.»

Estas palabras son un buen ejemplo de lo que nos ofrece De la estupidez a la locura, una serie de artículos que Umberto Eco publicó en prensa a lo largo de quince años y seleccionó personalmente poco antes de dejarnos.

Por estas piezas se pasean hombres y mujeres de relevancia internacional, pero también algunos de los personajes de ficción más amados por Eco, como James Bond o los protagonistas de algunos de sus cómics favoritos. Y vuelve, como siempre, la nostalgia por el pasado perdido, la reflexión irónica sobre el poder y sus instrumentos, y la crítica a un consumismo que nos deja llenos de objetos y vacíos de ideas.

Genio, sabiduría y sentido del humor: de todo hay en este libro, una despedida digna de un gran maestro.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

ENCARNACIÓN. La humanidad y la jovialidad de nuestro Dios



Autor:
Leonardo Boff

Este libro de Boff sobre la encarnación y la Navidad es ya un clásico, sobre el Dios que se hace historia, y nace al raso.

La Navidad nos proporciona la clave para descifrar algunos profundos misterios de nuestra existencia. Los hombres se preguntaban angustiados el porqué del dolor y de la humillación, el porqué de la pequeñez sentida y padecida, qué sentido tiene el sufrimiento de los últimos de la tierra. Los hombres le preguntaban a Dios. Y Dios guardaba silencio. Los hombres buscaban argumentos para eximir a Dios de los desórdenes de la historia. Pero ninguna respuesta podía silenciar las preguntas que nacían de las raíces del corazón dolorido. Ahora, en la Navidad, habla Dios. Y el hombre guarda silencio. Ya no pregunta más. Se limita a escuchar la narración del acontecimiento de la dulzura divina y humana: Dios nació pequeño; Dios se hizo historia; Dios se apellida "pesebre".



"Cuando, en la fiesta de Navidad, proclamamos con inusitada alegría que el Verbo se hizo carne, estamos afirmando que Dios está ahí de un modo absoluto. Que ha venido para siempre. Que se llama Jesús de Nazaret.

Por medio de este Niño dice Dios definitivamente al mundo y al hombre: yo te amo.
Esta palabra de amor divino hecha carne no deja indiferente al mundo, sino que todo en él adquiere un sentido nuevo; no hay nada que sea totalmente absurdo, porque Dios dice: yo te amo.

En nuestra noche se enciende una Luz que no se apaga nunca. Dios dice a nuestra soledad, a nuestras lágrimas, a nuestro consuelo, a nuestras flaquezas: yo te amo.

Merece la pena ser hombre, pues Dios quiso ser uno de ellos. 

Dios no asiste impasible a la tragedia humana, sino que entra en ella, participa y nos revela que merece la pena vivir la vida tal como la vivimos: monótona, anónima, laboriosa y fiel, en esa lucha de hacernos cada día mejores, más exigentes en la paciencia para con nosotros mismos y los demás, fuertes para soportar las contradicciones y sabios para aprender de ellas".

martes, 6 de diciembre de 2016

EL AÑO DEL DILUVIO



Autor: Eduardo Mendoza
Premio Cervantes 2016


La acción transcurre en la sofocada y atónita España, en tierras catalanas, de los cincuenta. En un verano especialmente caluroso, Sor Consuelo, la superiora de una orden de religiosas dedicadas a cuidar enfermos, decide transformar el destartalado hospital del pueblo en un moderno asilo de ancianos dotado de todos los adelantos. 

Para financiar el proyecto la monja visita al terrateniente Augusto Aixelá, un señorito de campo con fama de mujeriego. Aixelá, impresionado por la determinación de la religiosa, decide ayudarla defendiendo su proyecto en los círculos más influyentes de Madrid.

Es una novela entretenida, de lectura rápida, sin mayor pretensión que poner de relieve la rapidez con la que podemos perder el raciocinio, pasando por alto nuestras convicciones. Y cómo somos capaces de sobre mantener la hipocresía ocultando la verdad.

jueves, 1 de diciembre de 2016

DECIDME CÓMO ES UN ÁRBOL



Autor: Marcos Ana

Emotiva memoria de la prisión, el exilio y la lucha por la libertad y la democracia, en la voz de un gran humanista y poeta.

El libro narra los 23 años pasados en prisión, su lucha desde la poesía desarrollada entre muros. La libertad recuperada, el desarrollo de una enorme actividad solidaria desde su posterior exilio en Francia, donde crea el CISE, un faro de la cultura española. Su peregrinación por el planeta convertido en un símbolo de la solidaridad internacional, la lucha antifranquista, buscando rescatar la convivencia democrática. 

Hemos tenido que esperar largo tiempo para disfrutar de las memorias de un gran poeta nacido de la larga noche española. El mejor salido de las llamas de la guerra, la feroz prisión y el posterior exilio. Considerado un testigo de excepción por Alberti o Neruda. Tenemos la oportunidad de recuperar un pedazo de la historia reciente de España. Traer hasta nuestros días el sentir de aquellos que vivieron la guerra civil y con poderosa voz nos hablan de luz y esperanza común.

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MARCOS ANA: FRENTE A LA BARBARIE, ¡DIGNIDAD!
Horas antes de conocer la muerte de Fidel, tuvimos la noticia de la pérdida de Marcos Ana, el poeta comunista, que tuvo el dudoso honor de ser el preso de mayor duración en las cárceles franquistas, 23 años, que segaron una vida, pero que forjaron un militante del máximo nivel de coherencia y de convicción democrática.
Marcos Ana, cuyo nombre de pila era Fernando Macarro Castillo, no dedicó su tiempo de prisión a lamentarse, aunque tuviera todos los motivos para ello. Lo convirtió en otra forma de lucha, de implicación colectiva en la cárcel de creación poética y de cultivar la utopía.
Nunca se sometió al dictado de los vencedores en la Guerra Civil, mantuvo con serenidad y perspicacia una oposición sobria y consistente. Incluso supo hacer uso de los avatares de la política internacional para plantear estrategias carcelarias de desaliento del enemigo. Pero sobre todo, ganó la batalla de las ideas y de la apuesta por la solidaridad y por la libertad.
Su gran peculiaridad fue convertir el dolor y la opresión de la privación de libertad por una creación poética expresiva del humanismo solidario y de la belleza de la vida, por encima de toda contingencia inmediata y represora de su libre expresión y acción.
Sale de la cárcel en 1963 y se embarca acto seguido en una acción internacionalista activa y cultural, que le lleva por todo el mundo a defender las causas más justas.
Publica numerosas obras, más conocidas fuera de España que entre nosotros, pero en el cénit de su periplo vital nos ofrece ese bello testimonio titulado ”Decidme cómo es un árbol”, que recoge esa experiencia única de preso de larga duración, cargado de esperanzas y de sed de libertad.
Le conocí ya muy mayor, con 90 años muy bien llevados, lúcido y ágil mentalmente, pero también con gran actividad personal. Participamos juntos en actos culturales, uno de ellos en Oviedo y fui testigo del impacto que su palabra y su peripecia dejaba en la gente.
Le visité en su casa de Madrid y pude disfrutar de su carácter afable y de su sencillez humana, llena de grandeza y de verdad. Siempre mostraba una ilusión perseverante de ir ganando posiciones en la carrera de la democracia y del socialismo. Por más que los tiempos no fueran propicios al optimismo histórico.
Pero lo más destacado de su personalidad era esa gran dignidad de luchador inquebrantable y de pensador inspirado de la mayor de las bellezas: la libertad y la igualdad de los seres humanos. Por eso siempre decía que su única venganza sería ver triunfar las ideas de libertad y justicia social por las que había luchado.
Si hay cielo que yo creo que sí lo hay, ha ganado con Marcos Ana un maestro de la esperanza y de la utopía hecha poesía, para comprender la belleza de la humanidad liberada.
¡Gracias Marcos, tu palabra y tu vida nos siguen enseñando el camino de la libertad!

Fdo.: Ricardo Gayol García, Abogado.